La importancia del devocional en la vida del cristiano II

Escrito por el 06/02/2020

En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11b

          La vez pasada estuvimos hablando de lo importante que es para nuestra vida cristiana el cultivar el hábito devocional. Dimos varias definiciones del mismo con la intención de animarnos y motivarnos a ponerlo en nuestra agenda.

Hoy vamos a seguir con este importante tema y vamos a dar un paso más hacia adelante. Aprenderemos los  4 elementos básicos que debe tener el mismo los cuales describiremos a continuación:

1.- La Invocación del  Señor: Es la oración introductoria. En ella hacemos una solicitud reverente al Señor para que se digne en asistirnos durante este tiempo y a la vez  le suplicamos que sea acepto este sacrificio que ofrecemos delante de su presencia.

El devocional es una especie de sacrificio de adoración que racionalmente rendimos ante nuestro Redentor. Queremos que nuestro devocional suba en olor fragante a Su presencia para que podamos recibir la bendición que el promete a los que le buscan diligentemente.

Todo lo que vayamos hacer en nuestras vidas no importa si es espiritual o secular, debe ser presentado al Señor para que sea santificado y acepto. Debemos suplicar Su presencia, es de suma importancia para nosotros que Él  esté en medio nuestro. Debemos procurar captar la atención del Señor ante lo que vamos a hacer.  El salmista nos exhorta a dar gracias al Señor e invocar  Su nombre (Salmos: 105:1).

2.- La Alabanza: Los cánticos calientan nuestros corazones delante de nuestro Señor en el tiempo del devocional. Es de suma importancia que entonemos himnos que exalten la persona, el carácter, las obras y la Palabra de Dios. No podemos venir con cualquier canción, por más popular y melodiosa que sea, si no está basada en la Biblia no será del agrado del Señor.

Debemos entonar himnos y canticos espirituales que sean sanos doctrinalmente hablando y para que esto sea posible los mismos deben ser pasados a través del filtro de las Sagradas Escrituras. Es por esta razón que Dios nos dejó un himnario divinamente aprobado que es precisamente el  libro de los Salmos. Allí se nos enseña todos los ingredientes que deben contener nuestra alabanza para que sea acepta durante nuestro tiempo devocional.

Mientras cantamos se debe mostrar que todo nuestro ser está involucrado en el acto, debe haber pasión, afectos, emoción, gozo y regocijo por la Persona de Dios y Sus hechos portentosos a lo largo de la historia y a lo largo de nuestras vidas. Mira como lo expresa el salmista: “Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. (Sal. 98:4).

3.- La Exposición a la Palabra de Dios: Es la parte de la Adoración donde el creyente abre Palabra de Dios para leerla, meditar en lo que ha leído y memorizarla en su corazón.

Al abrir la Palabra de Dios para leerla, debemos hacerlo con reverencia o sea con un sentido de respeto. Debemos poner la mayor atención posible en lo que estamos leyendo, poniendo toda nuestra mente a considerar cada detalle que nuestros ojos ven en la lectura y comprometiendo nuestra voluntad a cumplir lo que hemos leído. Debemos tener la misma actitud de Samuel cuando Dios lo llamó: “…Habla, porque tu siervo oye”. (I Sam 3:10).

Una vez leída la Palabra de Dios, debemos meditar en lo que hemos leído. La meditación es la acción de repetirnos y repetirnos a nosotros mismos la palabra leída hasta que le saquemos todo el jugo espiritual que contiene.  Un siervo de Dios dijo en cierta ocasión: «Verdad que no es debidamente meditada será una verdad que no será debidamente aprovechada». El salmista David dijo: «¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. (Sal. 119:97)

Luego debemos memorizar lo que hemos meditado. La única forma en que podremos actuar como Dios espera que actuemos ante la adversidad y las tentaciones, es cuando tenemos Su Palabra morando en nuestro interior. Es bueno para el alma el memorizar porciones de las Escrituras ya que serán esas las que el E.S. sacará de nuestro interior cuando vengan las tentaciones y aflicciones que son comunes a los cristianos. El Salmista nos dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. (Sal. 119:11).  Finalmente, el cuarto elemento que debe estar en nuestro devocional es:

4.- Presentar nuestras peticiones al Señor: Una vez que hayamos invocado la presencia del Señor, alabando Su Nombre, leído Su Palabra, arribamos al tiempo  en cual presentamos nuestras peticiones, acciones de gracias y peticiones tanto individuales, familiares, así como las necesidades del pueblo de Dios.

En este tiempo oramos para que el Señor se haya agradado en visitarnos en nuestro tiempo devocional. Pedimos que los cánticos entonados hayan sido de Su agrado.  Rogamos que la porción de Su Palabra que hemos leído afecte nuestras vidas.

Aprovechamos este tiempo para dar acciones de gracias por oraciones que Dios nos haya contestado y también es un tiempo en donde presentamos nuestras necesidades diversas como provisión, salud, protección, etc.  También incluimos peticiones relacionadas con el pueblo de Dios y por el avance de Su reino en todo el mundo.

El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo nos exhorta en los siguientes textos a que elevemos continua oración por el pueblo de Dios y por aquellos que tienen el llamado de llevar el mensaje del evangelio a los perdidos. Veamos: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad«. (I Tim. 2:1-4)

Y “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar. (Efe 6:18-20) 

Es mi oración que estos 4 principios básicos nos motiven y animen a cultivar en nuestras vidas cristianas el piadoso hábito del devocional o tiempo de devoción o el tiempo del altar familiar.

En nuestra siguiente y última entrega de ésta serie, estaremos tratando algunas consideraciones a tomar en cuenta al momento de realizar nuestro tiempo devocional.

Escrito por:

Alexis Jiménez, colaborador de nuestra emisora.


Opiniones
  1. Miguel Angel   /   13/02/2020, (10:30 am)

    Gracias hermanos por compartir este estudio. Es de bendición para mi vida. Si ustedes me lo permiten, quisiera utilisar este articulo para compartirlo con los jovenes de mi congregación. Desde ya muy agradecido y que nuestro Señor bendiga vuestro ministerio. un abrazo.

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