Diferencias entre los padres en la crianza de los hijos.

Escrito por el 29/11/2018

Lo que a los ojos del padre merece un castigo, debe merecer lo mismo a los ojos de la madre.

Si hay algo que está claro en la Biblia, es que la crianza de los hijos debe ser consistente, debe haber consistencia entre ambos padres.

Este principio es de vital importancia si queremos ser efectivos en la crianza de nuestros hijos, es muy importante que haya coherencia conyugal (los esposos deben hablar el mismo idioma).

En Prov. 6:20 dice:Guarda hijo mío el mandamiento de tu padre y no dejes la enseñanza de tu madre”. Este texto asume que hay coherencia entre el mandamiento del padre y la enseñanza de la madre.

Reflexionemos en esto: ¿Cómo podrá un hijo seguir el mandamiento del padre y seguir la enseñanza de la madre cuando uno dice una cosa y el otro dice otra?, ¿Cómo podrá ser obediente a sus padres si ambos tienen métodos y maneras distintas de enfrentar los problemas?, ¿Cómo podrá ese hijo escuchar ambas voces o hacer lo que se le está pidiendo?, Padres es importante que nuestros hijos perciban que hay coherencia entre papi y mami. Nos referimos a que ustedes tengan las mismas perspectiva, reglas y directrices.

Lo que a los ojos del padre merece un castigo, debe merecer lo mismo a los ojos de la madre. Ambos deben amar a sus hijos, ambos deben disciplinarlos, ambos deben ser justos a la hora de juzgar las disputas domésticas, y ambos deben cuidarse del favoritismo.

¿Qué es lo que sucede en muchos hogares donde los hijos perciben que no hay coherencia?

Aunque no lo percibamos los niños son lo suficientemente astutos para saber sacarle el mejor partido a esa situación. Nuestros hijos no son tan “tontos” como a veces nos parecen que son, ellos son lo suficientemente astutos como para aprovecharse de eso.

Hay hogares por ejemplo donde el padre está muy involucrado en el trabajo y pasa mucho tiempo fuera de casa de modo que cuando llega está muy cansado y por eso no quiere involucrarse en corregir a los niños. Otros se sientan a ver televisión, o a navegar en las redes sociales, y no quieren ser molestados, de modo que su relación con los niños es áspera, ruda, seca, casi inexistente, y en medio de todo esto ¿Qué papel juega la madre?

Con este cuadro es muy difícil que la madre no termine cayendo en uno de estos dos extremos:

  1. Se vuelve excesivamente complaciente con los niños (la madre siente que el padre es muy fuerte, entonces ella quiere ser más suave de lo le debe).
  2. Se torna excesivamente autoritaria por querer suplir la falta de autoridad paterna en el hogar (siente que el padre es demasiado suave, entonces ella quiere ser más fuerte de lo que debe para suplir lo que el padre no está haciendo).

No nos perdamos en algo, estas actitudes son un gran error, no hay necesidad de sobrepasar los límites. Nunca seamos ni más suaves, ni más fuertes de lo que la necesidad requiere, porque esas actitudes terminaran poniendo a los niños del lado de uno de los padres y los alejaras del otro.

Los padres deben ponerse de acuerdo, y nunca se desautoricen delante de los niños, ni siquiera cuando pienses que él o ella ha obrado injustamente porque eso va hacer que el hijo(a) le pierda respeto al que han desautorizado; cuando esta situación sucede lo que deben hacer es hablar en privado (vayan a la habitación y expresen sus quejas entre ustedes).

Otro punto importante que debemos tomar en cuenta en este asunto es el siguiente:

Cuando se vean en la necesidad de delegar su autoridad en otros, procuren en la medida de lo posible que esa persona (o esas personas) hablen el mismo lenguaje de crianza que ustedes, que tengan las mismas perspectivas o al menos que estén dispuestos a seguir punto por punto las directrices que ustedes le han dado.

Unas palabras finales para los abuelos.

Abuelos queridos, sabemos que ustedes aman a sus nietos, pero cuídense de no minar, ni anular lo que sus hijos están haciendo para criar a sus propios hijos en el temor del Señor. Nunca defiendan a sus nietos frente de sus padres, nunca manifiesten molestia delante de ellos cuando sus nietos sean castigados (aún cuando piensen que están castigando a sus nietos injustamente). Si entienden que a su hijo(a) “se les fue la mano” en la corrección llámalo aparte, y hablen en privado, solo entre ustedes.

(Fragmento de la serie de conferencias tituladas: “Problemas que destruyen la unidad y la armonía de la familia”).

Escrito por: Félix Monegro, director de producción de Radio Eternidad y productor del programa “La Ventana 990”

 

 

 

 

 

 

 


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