Gracia barata, un engaño horrendo del enemigo.

Escrito por el 18/10/2018

La realidad es que para aquellos que abusan de la gracia de Dios hay dos posibles resultados finales…

“La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el SEÑOR.” (Proverbios 19:3)

Mi corazón y alma se entristece cuando observo a personas, supuestamente cristianos, que manipulan la gracia de Dios para justificarse y seguir en sus pecados. Tomar con ligereza una de las virtudes más grandiosas de Dios es un pecado aun más grande que el mismo pecado en que nos encontramos.

La gracia que recibimos del Señor no es solamente para el perdón de los pecados ni tampoco es libertad para seguir en el pecado, sino que es ¡libertad para no pecar! Antes de venir a Cristo, estábamos en esclavitud al pecado (Romanos 6:16), pero el versículo 17 de ese texto es clave para entender la gracia verdadera: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados;”.

La señal de un verdadero cristiano es, primero, el arrepentimiento y, segundo, la obediencia. J.C. Ryle nos explicó cómo luce realmente el arrepentimiento: “El verdadero arrepentimiento se demuestra ante el mundo con apartarse totalmente del pecado. La vida del hombre penitente se ha alterado. Su conducta diaria ha cambiado completamente. Un nuevo rey reina en su corazón. Se despoja del viejo hombre.”

Por esto Pablo nos enseñó en Gálatas 5:17, “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis.” Justificarse en su pecado, basado en la gracia de Dios, es un engaño “genial” de Satanás, ya que lo que realmente es, es seguir caminando en tinieblas mano a mano con el príncipe de este mundo.

Isaías predijo en 5:20-21, “Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios a sus propios ojos e inteligentes ante sí mismos!” Tenemos que pensar en esto, porque la advertencia de Gálatas 6:7 es seria: “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.”

Aunque es verdad que los cristianos han sido perdonados por todos los pecados pasados, presentes y futuros, si intencionalmente abusamos de esta gracia, justificándonos para seguir en nuestro pecado, confiando en que hemos sido perdonados, entonces esto puede ser evidencia que realmente ¡no hemos recibido esta gracia!

El autor de hebreos nos da una advertencia fuerte en 10:26-27, “Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de UN FUEGO QUE HA DE CONSUMIR A LOS ADVERSARIOS.” (Énfasis añadido)

¿Los cristianos son capaces de abusar de la gracia? Claro que sí, tenemos el caso de David con Betsabé como ejemplo, sin embargo, la reacción de David con la confrontación de Natán demuestra la reacción de un cristiano genuino, el arrepentimiento. ¿Por qué caminar en las tinieblas es tan ofensivo a Dios? Cuando regresamos al principio, vemos que el hombre fue creado a la imagen de Dios (Génesis 1:27) y por ello, nuestro rol y deber es representarle aquí en la tierra, sin embargo, reconocemos que esto es imposible para los no creyentes porque no pueden ver la verdad a causa de que el príncipe de este mundo los tiene en cegado (2 Corintios 4:4).

Ahora, escucha lo que Dios dijo a los cristianos a través de Pablo en 2 Corintios 5:20, “somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!” Todos queremos recibir la gracia, sin embargo, no podemos esperar que Dios obre Su gracia hacia nosotros cuando no somos constantes en nuestro caminar con Él.

El Espíritu Santo nos advirtió a través de las enseñanzas de Pablo en Romanos 6:1-2, y luego en 14-15, “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?… Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia. ¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!”  Cuando vivimos en desobediencia a la Palabra de Dios contando con Su gracia, tenemos un malentendido de lo que realmente es la gracia, y esencialmente estamos minimizando lo que Cristo hizo en la cruz.

A los ojos del Padre, el pecado fue una afrenta tal a la santidad de Dios y fue tan horrendo en Sus ojos que Su único Hijo tuvo que morir en nuestro lugar para liberarnos del castigo. Seguir Intencionalmente en el pecado, demuestra que no entendemos la gravedad del pecado y hacemos parecer que la obra de Jesús en la cruz no fue necesaria, y peor aún, hacemos parecer a Jesús como un tonto por sacrificarse en una forma tan cruel por algo tan “insignificante”.

La realidad es que para aquellos que abusan de la gracia de Dios hay dos posibles resultados finales, si no es creyente, el castigo eterno, mientras para el creyente, la disciplina. Servimos a un Dios lleno de misericordia, amor y gracia, pero igualmente justo.

Dejar de pasar una transgresión tan grande sin responder justamente sería injusto, algo de lo que Él es incapaz. Para aquellos que no son creyentes, rechazar la gracia es rechazar a Jesús, la gracia personificada, y para aquellos que son creyentes, Su amor, Su gracia y Su misericordia los llevará de nuevo a Sus brazos que Él mantiene abiertos.

Para aquellos que tienen oídos…

Cathy Scheraldi de Núñez, productora del programa: “Mujer para la Gloria de Dios” que se produce en nuestros estudios.


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